La aceleración también es una buena medida educativa

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Siempre que hablemos de Altas Capacidades intelectuales, en la intervención educativa es donde parece que hay más discrepancias.

Creo que los 20 años que llevo trabajando con estos niños y siendo miembro del GTAC (Grupo de Trabajo por las Altas Capacidades), los mismos niños me han dado la experiencia necesaria para poder decidir sin miedo a equivocarme que, de entre las muchas opciones que pueden llevarse a cabo dentro y fuera de las aulas, la aceleración es una de las mejores intervenciones que están funcionando, sin dejar de tener en cuenta que ampliaciones y programas de enriquecimiento junto con metodologías varias son tan buenas opciones como la aceleración, aunque todas ellas necesitan una formación del profesorado.

Es cierto que, cuando recomendamos una aceleración, debemos tener en cuenta tanto el desarrollo emocional como las relaciones interpersonales del niño o la niña que queremos acelerar. Es cierto que debe coordinarse familia y escuela. También es cierto que el alumno tiene mucho que decir y hay que escucharle para saber sus intereses. Cierto que hay que valorar los puntos fuertes y débiles, los horarios escolares para no fallar con la organización, y entre otras muchas cuestiones, hay que realizar un seguimiento importante para ver si estas medidas están funcionando, si se integra bien en el nuevo curso, si los compañeros entienden su presencia y su ausencia, etc.

Pero no es menos cierto que el 90% de los niños y niñas que pedagogos, psicólogos y psicopedagogos que trabajamos día a día con ellos hemos observado, han obtenido resultados altamente satisfactorios que esta medida ha generado en un gran porcentaje de casos de Altas Capacidades, ya sea por una aceleración total como parcial.

Con esto no quiero decir que la aceleración total o parcial sean las únicas medidas de intervención que aconsejamos, ni mucho menos. Como ya he comentado, existe un amplio abanico de estrategias metodológicas y medidas curriculares que pueden aplicarse, pero con este escrito quería dejar muy claro que la aceleración también es una medida de intervención educativa perfecta para una gran mayoría de niños , que no son ni obligados por su familia, ni se les exige ningún resultado que ellos no puedan o quieran dar, sino que se sienten bien integrados, felices, olvidan frustraciones pasadas dentro del nivel de curso que les tocaba, cuando no entendían que hacían allí repitiendo las mismas actividades y escuchando varias veces lo que ya sabían.

Me gustaría remarcar que no hablo por la experiencia que tengo con el trato con estos niños, sino que hay estudios que justifican la medida educativa de la aceleración. Dejo en este enlace (pág. 12) la información que se obtuvo en un estudio realizado por nuestro grupo de trabajo GTAC en las IV jornadas sobre Altas Capacidades.

Vista en detalle de unos pies montados en un patinete
Vista en detalle de unos pies montados en un patinete