¿Escuela inclusiva o diversa?

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La educación inclusiva se presenta como un paradigma que pretende que todos los alumnos puedan ser atendidos en la propia escuela independientemente de sus condiciones y características.

Trabajar en una escuela inclusiva, significa creer en una escuela para todos, que respete y potencie la diversidad de los alumnos y alumnas no estamos hablando sólo de diversidad intelectual sino de diversidad en el sentido más amplio. Promover un clima de trabajo agradable en el aula respetando las ideas, pensamientos y estilos de aprendizaje de cada alumno.

Una escuela basada en la diversidad del individuo, lo que pretende es dar a todas estas individualidades lo que necesitan para que lleguen a formarse, entendiendo este concepto en el sentido más amplio de la palabra.

La escuela que contempla y promueve la individualidad y diversidad, debe tener como meta, capacitar a sus alumnos para que puedan desarrollarse armónicamente en la sociedad, en el trabajo y en las relaciones interpersonales.

La insatisfacción de los progresos hacia la integración ha hecho que se plantee cómo se evalúan las necesidades educativas de los alumnos, cómo se organizan los centros, qué currículum se imparte, cómo se desarrolla éste, etc. Todo esto debe llevar a reformar las finalidades educativas, los modelos pedagógicos e incluso el sistema normativo para dar respuesta a todos los alumnos y considerar el cambio como oportunidad de enriquecimiento para todos.

Si observamos a nuestros alumnos pronto nos daremos cuenta de que son diferentes, aprenden, se motivan, se relacionan, emocionalmente gestionan sus recursos cognitivos de forma diferente, son creativos pero no iguales en su desarrollo, sienten y reaccionan también de forma diferente, etc. Por eso no es coherente que las situaciones de aprendizaje, los métodos que se utilicen en el aula y la posterior evaluación que se haga de estos aprendizajes sean iguales para todos.

La escuela que diversifica también lo hace en la aplicación de métodos y técnicas para que sean los propios alumnos quienes lleguen a alcanzar las metas y expectativas que se han propuesto de forma autónoma e independiente.

En esta escuela, la función de profesorado no es “sólo” la de “enseñar” dar conocimiento, sino que la función docente es la de proponer, desestabilizar, estimular la curiosidad, mantener el interés, ayudar, acompañar, aprender juntos, disfrutar, etc.